Velosofía
Bicis en Bruselas. (Foto: A.M.)
ALFREDO MERINO
27 de julio de 2007.-
… un clásico del verano: las bicicletas. Acabo de venir de Bruselas, donde he quedado admirado por el plan recientemente puesto en marcha por su municipalidad. Tras el lema Bruxelles se met au vèlo (Bruselas se sube a la bici), se ha puesto en marcha un ambicioso plan para potenciar al máximo el sistema de transporte más ecológico y alternativo que existe.
En el centro de la villa se reparten 23 paradas de bicicletas donde cualquiera con más de 14 años puede alquilar una máquina los siete días de la semana las 24 horas del día. Tras su uso, la puede dejar en la parada que más le convenga.
El precio es irrisorio: abono por un año 10 euros. Si estamos menos tiempo, es igual de económico: una semana, 1,5 euros. El sistema es idéntico al que funciona en otras ciudades europeas como, entre otras muchas, Rennes, Marsella, Aix-en-Provence y Lyon, ciudad esta última donde el plan funciona desde 2005 y ya cuenta con 60.000 abonados: ¡el 10% de su población!
París tampoco ha querido quedarse atrás. El pasado 15 de julio el plan Vélib’ organizado por su Ayuntamiento, sacó a las calles más de 10.000 bicicletas para alquilar. Ya las cabalgan sus entusiastas usuarios por los 371 kilómetros de carriles bicis que tiene la Ciudad de la Luz.
En fin, que ya no hay que irse a Copenhague o a Amsterdam para tener envidia de ciudades verdaderamente ciclables. Por cierto, algunos datos del país ciclista por excelencia: hasta el último de los 16 millones de holandeses tiene una bicicleta y más del 20 por ciento dos o más. Cada uno de ellos pedalea una media de 883 kilómetros al año.
La velosofía se ha adueñado de la vieja Europa. Bueno, por desgracia para nosotros sólo de una parte del continente. Mientras todo eso se cuece en casa de nuestros vecinos, aquí nos contentamos con ¡menos de 10 kilómetros! de auténticos carriles bicis en la capital de España y con manifestaciones folklóricas como la de un puñado de ecologistas que marcha en cueros, o la igualmente reducida de orondos políticos que se dieron una vuelta en bici para promocionar su uso. Nada de nada.
(fuente:el pais)





